Por Jimmy Monroy.
El calendario marcaba el 16 de mayo de 2001, la ciudad era Dortmund, Alemania, el rival: El Deportivo Alavés de España, quien actualmente y a falta de tres fechas, corre en la segunda posición de la Liga Adelante (Ascenso) en España. Aquel Liverpool que en sus filas contaba con Michael Owen, Steven Gerrard, Dietmar Hamann, entre otros, buscaba la gloria en la segunda competición en importancia de Europa.
Para llegar a la final de la Copa de la UEFA (Así se llamaba en aquel momento), los “Reds” habían dejado en el camino al Barcelona en semifinales. Por su parte, el Alavés se quitó del camino al FC Kaiserslautern alemán con sendas victorias 5-1 y 4-1. En aquella final, el Alavés era el equipo sorpresa, era aquella su primera participación en competiciones europeas.
Quince años después, el Liverpool FC llega de la mano de Coutinho, Firmino, Sturridge, y del mismísimo Jurgen Kloop en el banquillo, a jugar de nuevo la final, esta vez en Suiza. La ciudad de Basilea será la sede del combate entre el equipo que quiere resurgir de las cenizas y el conjunto que actualmente defiende su título, no solo como campeón vigente, si no como el equipo que más veces se ha agenciado la corona de la Europa League: El Sevilla FC.
Este próximo miércoles 18 de mayo, seremos testigos de algo más que un encuentro de futbol, algo más que una final… Seremos testigos del resurgir de los que “Nunca caminarán solos” o presenciaremos la quinta ascensión al trono de la UEFA de los españoles que, muy a su manera, están haciendo historia en el lado “B” de las competiciones europeas…

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