Por Ing. Mario Cáceres
Especialista en Energía.
En los últimos días, hemos percibido que mucho de los precios de los bienes y servicios que utilizamos para nuestra vida diaria se han ido incrementando por diversas razones poco o nada comprendidas para la mayoría de nosotros. Independientemente de las “razones” es un tema que nos preocupa mucho pero que desgraciadamente nos ocupa poco.
Uno de los recursos más relevantes del cual nos servimos todos de manera directa e indirecta es la energía, que sin analizarlo tanto, representa la base de todos los bienes y servicios que consumimos. Todo lo que utilizamos contiene intrínsecamente energía, desde el café que tomamos por la mañana, la ropa que vestimos, la computadora que usamos, la música que escuchamos, el vehículo que manejamos, todo contiene energía y de todos los recursos, es uno de los que debemos cuidar, estratégicamente, por tres razones fundamentales:
Primero nos cuesta dinero, segundo nos cuesta nuestro planeta y tercero, la energía que desperdiciamos no nos pertenece, le pertenece a aquellos que no cuenta con ella.
Primero nos cuesta dinero, segundo nos cuesta nuestro planeta y tercero, la energía que desperdiciamos no nos pertenece, le pertenece a aquellos que no cuenta con ella.
El tema que nos ocupa y que está en nuestras manos es el uso racional y eficiente de esa energía esa energía que usamos todos los días. Algunos especialistas aseguran que del 100% de la energía que se encuentra disponible en nuestro planeta, únicamente se aprovecha el 10%, el resto se pierde en los procesos de transformación y distribución a los usuarios finales, pero la mayor cantidad de energía perdida es atribuida a los malos hábitos, a la mala selección de los equipos, es decir, negligencia por parte de aquellos que mensualmente pagamos un factura de energía ya sea electricidades, derivados de petróleo (gasolina, diésel o gas licuado de petróleo) entre otros.
Mucha de la energía que consumimos se convierte en el resultado deseado, algunas veces es confort y descanso como un buen programa de TV, una buena música, aire fresco aliviando el calor del verano, un sueño reparador, etc. Otras veces, en una luz adecuada para leer un buen libro, o para preparar una buena comida y en esas ocasiones la energía cumple su función, el tema es cuando la desperdiciamos, cuanta de esa energía que se convirtió en música o en lo que sea, se convierte en energía desperdiciada, en aquel foco encendido en el patio a plena luz del día, en aquel programa en un televisor de última generación pero sin espectador, en un aire acondicionado, enfriando una habitación que espera ser habitado durante horas y horas, es energía que se transforma en costos y en desperdicios. En definitiva el planeta cada vez más nos avisa que está llegando a su límite.
Por otra parte utilizar racionalmente todo que usamos como el papel, ropa, comida, llantas, servilletas, zapatos, salsa de tomate, agua, gel para el cabello, etc. todo a lo cual en su proceso de fabricación y transformación necesitó poca o mucha energía, de manera indirecta estamos ahorrándola, además de otros recursos que también extraemos de nuestro planeta.
Otro tema de suma importancia es entender claramente a que nos referimos al uso racional y eficiente de la energía , que en el mundo de la ingeniería tiene que ver con muchos números, cálculos y mediciones, pero que en la vida real, en el día a día que es lo que todos entendemos, tiene que ver con ideas básicas, la primera de ellas es que no tiene ningún sentido renunciar al confort, al descanso o al bienestar por reducir el consumo de energía, eso no es negociable, el arte es lograr lo que queremos, lo que necesitamos con el mínimo de energía posible. La otra idea importante es que el buen uso de la energía, sin sacrificar nuestras condiciones de confort o nuestras metas de producción, nos llevaran a ahorros energéticos primero y por ende ahorros económicos, pero estos serán proporcionales a nuestros desperdicios, si desperdiciemos mucho nuestros ahorros al reducir estos desperdicios serán grandes, los ahorros también serán pocos, por lo que debemos estar muy claros que no siempre nos ahorraremos dinero.
Por último, el uso eficiente de la energía nos invita a ser también eficientes en los costos para llegar a esa eficiencia, No vale la pena invertir mucho dinero para lograr pocos ahorros, a no ser que eso me traiga otras beneficios como nuevos servicios, nuevas ganancias. El costo-beneficios debe estar acorde a nuestros realidades porque de nada sirve ser eficientes energéticamente pero muy ineficientes financieramente hablando.
Logremos asegurar que la energía siga estando disponible para hacer todo lo que hacemos y para que también sea suficiente para que el otro, aquel que aún no la tiene pueda tener acceso a ella. Para lograr ese desarrollo que todos exigimos pero que poco o nada hacemos para lograrlo, estas ideas contribuyen directa e indirectamente al desarrollo social, económico y ambiental de nuestro país.

No hay comentarios.
Publicar un comentario